Este lunes 24 de junio, la Defensoría Ambiental presentó una medida cautelar ante el Servicio de Evaluación Ambiental, en el marco de la revisión de la RCA del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo, por el desperdicio de agua generado.

Por Camille Huriaux Quesada. Foto: El Dínamo

En enero, el Segundo Tribunal Ambiental de Santiago ordenó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) iniciar el proceso de revisión de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo (PHAM). A lo largo de los años, la variable hídrica se ha comportado peligrosamente diferente a lo señalado por el PHAM en su Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que hablaba de 1,67 lt/seg de aguas que podrían perderse en la faena de construcción de los túneles. Hoy dicha cantidad ha aumentado hasta 900 lt/seg y la capacidad de recarga del acuífero afectado es de 26 lt/seg. Ante esta situación, y en un escenario de emergencia climática mundial, Maite Birke, representada por Alejandra Donoso, abogada de la Defensoría Ambiental, presentó este 24 de junio una solicitud de paralización de las obras del PHAM, como una medida provisional en la revisión de la RCA, mientras no se asegure la inocuidad de las faenas para la vida del acuífero.

¿Por qué pedir una medida provisional de paralización de las obras?

Principalmente, porque «el volumen de las aguas afloradas ha superado ampliamente lo previsto en la evaluación ambiental del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo«, tal como lo reconoce el mismo SEA en la Resolución Exenta Nº 044 de 2019. Como se puede observar en la solicitud emitida por Alejandra Donoso, los afloramientos permitidos en la RCA Nº328/2013 representaban 1,67 litro/segundo. Por otro lado, la capacidad de recarga del acuífero que establece la Dirección General de Aguas (DGA) es de 26 litros/segundo.

Sin embargo, los afloramientos permitidos aumentaron progresivamente, llegando a una estimación de 508 L/sg en el túnel Las Lajas y 190 L/sg en el Volcán, unas cantidades de agua sumamente altas en comparación con lo evaluado ambientalmente. Además, los impactos, riesgos y efectos en las napas subterráneas de dichos afloramientos aún no están cuantificados. Por lo tanto, se está pidiendo medidas concretas y eficientes que permitan reducir los afloramientos hasta el límite sustentable de explotación establecido por la DGA.

También se espera que se determinen medidas de mitigación, compensación y/o reparación necesarias para contrarrestrar los impactos de los afloramientos, para asegurar la estabilidad y la seguridad hídrica del acuífero. En efecto, la comunidad de San José de Maipo podría verse afectada por un mal uso de los recursos hídricos de la zona, teniendo en consideración que el agua de la cuenca se utiliza tanto con fines de regadío como para consumo humano.

Por otro lado, la documentación entregada por el titular del proyecto Alto Maipo no es suficiente para descartar que estos afloramientos van a continuar. De hecho evidencian lo contrario, ya que las estimaciones actuales de afloramientos corresponden a 900 litros/segundo para la totalidad de la construcción del túnel. Claramente, las medidas que está utilizando Alto Maipo para controlar y reducir los afloramientos no fueron exitosos. Al contrario, se está produciendo un daño irreparable en las napas subterráneas de la zona.

Por último, si bien no menos importante, esta situación ocurre en un contexto de crisis climática que tiene múltiples consecuencias, entre ellas la reducción de las reservas de agua y la desertificación. No hagamos la vista gorda: Chile es un país altamente vulnerable al cambio climático, tal como lo señala el “Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2017-2022”. Incluso se encuentra entre los 30 países con mayor riesgo hídrico a 2025, según una investigación del World Resources Institute

Esperemos entonces que el gobierno y sus instituciones demuestren coherencia. No se puede pedir a las y los chilenos que se duchen en 3 minutos, si por mientras el Alto Maipo se está duchando todo el día.