El Plan de Descontaminación para las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví entró en vigencia el sábado 30 de marzo, con el objetivo de que a cinco años puedan cumplir las normas de calidad de aire vigentes en el país.  ¿Será suficiente para proteger la salud pública?

Por Camille Huriaux Quesada. Foto: La Tercera

Con este Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA), el Gobierno cumple con la normativa ambiental vigente (Ley N°19.300 de Bases del Medio Ambiente) dirigida a zonas que sean declaradas saturadas y/o latentes por contaminantes atmosféricos. El documento de 31 páginas, publicado el 30 de marzo en el Diario Oficial, es según la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, muestra del «compromiso del gobierno del Presidente Sebastián Piñera por mejorar la calidad de vida de las familias que viven en estas comunas». Sin embargo, al leer en el primer artículo del plan, queda claro que el objetivo es «evitar la superación de la norma primaria de calidad ambiental para material particulado respirable». ¿No tendría que prohibirla, para que la población local pueda respirar un aire no contaminado?

Schmidt insiste: el PPDA incluye «medidas inéditas que requerirán de un esfuerzo importante de las empresas que se ubican en la zona”. En efecto, contempla la congelación de todas las emisiones y la reducción de material particulado (MP), dióxido de azufre (SO2) y oxido de nitrógeno (NOx). Codelco Ventanas, AES Gener y Enap, empresas responsables del 76% de las emisiones de MP, del 99% del SO2 y del 81% de las emisiones de NOx, tendrán tres años para adaptarse.  Sin embargo, el plan no se hace cargo del arsénico ni de los metales pesados provenientes de la fundición de cobre y las termoeléctricas a carbón, los cuales causan graves daños al medio ambiente y a la población local. 

Permiso de seguir contaminando

Desde la Defensoría, consideramos que si bien el PPDA marca un avance respecto al plan anterior (1992), creado por y para dos de las empresas del complejo industrial (la Empresa Nacional de Minería, Fundición y Refinería Las Ventanas y la Planta Termoeléctrica de Chilgener S.A), no es suficiente para resolver medio siglo de abandono y permisividad. Además, este plan actúa en el marco de las normas vigentes en Chile, es decir unas normas de agua, suelo y aire que superan ampliamente los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud

Con el PPDA, queda claro que las poblaciones locales seguirán viviendo en un ambiente contaminado, aunque las empresas contaminadoras quieran parecer «sostenibles» con estas nuevas normas. El capítulo VIII sobre la Gestión de Episodios Críticos lo demuestra, explicando que aquellos episodios de contaminación atmosférica «se producen como consecuencia de malas condiciones de ventilación», es decir cuando no se logra dispersar y acaba recayendo en las localidades cercanas. Por otro lado, el capítulo IX precisa que el Gobierno tendrá un plazo de 18 meses desde la publicación del decreto para iniciar a elaborar una norma primaria de calidad del aire referida a Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) tales como Benceno, Tolueno y Xileno, entre otros. Es decir que esta norma tardará bastante en ver la luz. 

El dirigente de la Asamblea Puchuncaví, Juan Valladares, declaró derechamente a Diario U Chile: “Este plan es la legalización de la muerte en Quintero y Puchuncaví. Toda la comunidad está en oposición porque mantiene a la fundición [de Ventanas] matando a nuestros niños y contaminando nuestros mariscos». Efectivamente, la fundición de cobre (Codelco), junto a las centrales termoeléctricas (AES Gener), son en gran parte responsables de la vulneración de los derechos humanos de los habitantes de la zona y el PPDA carece de medidas responsables al respecto. 

Por lo tanto, nos unimos al llamado de Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia quien pide al Gobierno elaborar «un verdadero Plan de descontaminación, de acuerdo a los parámetros recomendados por la OMS, para que nos permita vivir en un ambiente limpio y libre de contaminación”.